El trágico adiós de El Gran Martín Elías

El trágico adiós de El Gran Martín Elías

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Lucas Dangond, Martín Elías, Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella, en la trasescena de un concierto.
Foto: Cortesía: Prensa Martín Elías

El Gran Martín Elías, así quería Diomedes Díaz que figurara el nombre del menor de los hijos que tuvo con su esposa, Patricia Acosta, en el registro de nacimiento. Era junio de 1990, el ídolo del vallenato recibió en pleno concierto la noticia de que su esposa estaba dando a luz. “Díganle a Patricia que se va a llamar El Gran Martín Elías”, dijo Diomedes.

Así lo contaba el mismo Martín Elías Díaz, fallecido este viernes en Sincelejo, horas después del accidente de carretera que dejó al vallenato sin uno de sus ídolos jóvenes de más proyección.

“Me puso así por la familia de él -contaba-. Tenía un tío que se llamaba Martín Elías (Maestre). Era el acordeonero con el que cantaba las parrandas en las fincas. Iban en un carro, manejando mi papá, tuvieron un accidente y el tío murió. (A Diomedes) le dolió mucho, porque era su adoración”.

“Mi mamá al final me registró solo como Martín Elías –continuaba–. Cuando mi papá se dio cuenta, le dio rabia. Le decía: ‘Te dije que él va a ser como el tío mío, El Gran Martín Elías’. Por eso, desde pequeño me presentaba así ante los amigos y en conciertos, así me llamaba en las canciones”.

Martín Elías, conocido por canciones como ‘Diez razones para amarte’ o ‘Mi ex’, creció como el hijo de un famoso que despertaba una idolatría inexplicable para algunos. Fue el menor del matrimonio (aunque tenía otros hermanos). Desde niño, observando la historia de su padre, viviendo su ausencia en los años de cárcel, entendió los peligros de la fama.

De sus hermanos, varios se dedicaron al canto. En los tiempos sombríos de ‘el Cacique’, las miradas del público buscaban entre su familia a alguien que pudiera heredar ese carisma.

Cuando Martín Elías Díaz tenía apenas 8 años, su hermano mayor, Rafael Santos, fue fichado por Sony Music. Sin embargo, pese al reconocimiento logrado por Rafael Santos, a la larga fue Martín Elías quien hizo real la posibilidad de esa continuidad.

Se dice que soñó con ser futbolista. Pero su tío Élber Díaz lo invitó, ya a los 11, a participar en el grupo musical La Familia de Diomedes, en el que buscaban reafirmar que la grandeza musical de ‘el Cacique de La Junta’ provenía de una poderosa rama.

“Mi primera composición se la hice a una niñita del colegio –recordaría Martín Elías–. Le hice un cantico cuando me la encontré en un avión de Valledupar a Bogotá y se sentó al lado mío. Llegué a la casa y escribí un pedacito de canción. Así descubrí que podía componer”.

Su carrera fue vertiginosa. A los 17 años estaba grabando su primer álbum. Aunque comenzó con el acordeonero Fernando Rangel, escogió como compañero de equipo a otro heredero de la tradición: Rolando Ochoa, hijo de Calixto Ochoa. Juntos lanzaron ‘La nueva historia’, en el 2007. Siguieron los álbumes ‘Marcando la diferencia’ (2008) y ‘Cosa de locos’ (2009).

“Eran discos que me iban abriendo camino”, dijo en entrevista con EL TIEMPO, en el 2012. “La gente empezaba a tener una idea de lo que venía haciendo. ‘La soyadera’ le había dado la vuelta a la costa. Después, la canción ‘Quién te crees tú’ empezó a sazonar la cosa. Pero ‘El terremoto’ (2011) fue la que me abrió las puertas”.

En el 2009, Martín Elías era un joven pasadito de kilos, con una voz que algunos catalogaban de parecida, sino “igualita”, a la de Diomedes. Como artista emergente concursó en la primera edición del Festival Francisco el Hombre, de Riohacha. Sabía que lo veían como “otro hijo de Diomedes que quiere salir a cantar”, pero en escenario generaba una adrenalina entre seguidores y quienes no lo eran que casi pareció injusto que no ganara.

Cuando lanzó el álbum ‘El terremoto musical’ (2011), Martín Elías ya se había sometido a una transformación física impresionante (año a año sus seguidores lo verían cada vez más esbelto). En ese momento se hablaba de él como el único artista joven que podía darle competencia a Silvestre Dangond –ya convertido en la principal figura del vallenato–. Por lo mismo, surgieron las comparaciones odiosas y las rivalidades inventadas.

“Me empezaron a contratar para conciertos con artistas grandes –decía–. Compartía tarima con Silvestre, Peter Manjarrés e Iván Villazón. Ellos ya tenían su trayectoria, llevaban mucho público y yo sabía que si me veían ahí, les irían gustando mis presentaciones. ‘El terremoto’ los convenció de que tenía mucho para dar en la música”.

El Gran Martín Elías, como definitivamente decidió llamarse, hablaba de la búsqueda de un equilibro entre lo que se esperaba de él como el heredero más visible y exitoso de Diomedes y su conexión espontánea con los jóvenes, ávidos de sonidos rápidos, inscritos dentro de la llamada nueva ola vallenata.

“Me quiero quedar con la nobleza de mi papá, que se refleja en la familia. Todos salimos calmaditos –dijo cuando hacía promoción de ‘El boom del momento’ (2012), su primer álbum con Juancho de la Espriella–. Mi papá es un ídolo, imposible superarlo. Pero me quiero quedar con la dulzura que tiene para interpretar sus canciones”.

La unión con De la Espriella ocurrió en una de esas carambolas que se dan en el vallenato: Silvestre Dangond se llevó a Rolando Ochoa y Martín quedó con el acordeonero que se hizo famoso con Silvestre.

Grabaron dos álbumes: ‘El boom del momento’ y ‘La historia continúa’. Después, se dio otra sonada ruptura (que casi se va a tribunales) que llevó a Martín Elías a llamar de nuevo a Rolando Ochoa, con quien grabó su álbum ‘Imparables’ (2015) y que lo acompañó hasta su último concierto, en Coveñas, en la madrugada de este fatídico viernes.

En cada álbum, Martín Elías grababa alguna composición suya. Sabía que no habría concierto en el que dejaran de pedirle una canción de Diomedes y que debía hacer convivir esa herencia con su propio estilo. Así que se dio más libertades en materia de fusiones y canciones rápidas y románticas.

“Pensé que todavía no me iba a ir tan bien como me está yendo –dijo en el 2014, cuando ya tenía reconocimiento nacional–. La gente me ve con otros ojos. Ya no me siento pequeñito cuando alterno con artistas como Peter y Silvestre”.

A la par con sus discos exitosos, Martín Elías se había propuesto no descuidar el folclor. A veces retomaba algún sonido criollo en sus álbumes. Pero grabó dos CD de clásicos. Uno en sus comienzos y el segundo, lanzado recientemente.

“El primer volumen de ‘Homenaje a los grandes’ fue del 2011 –relataba–. No lo promocioné porque quería grabarlo para mí, no para el público. Pero un amigo le contó a un señor de Codiscos, al que le gustó tanto que me compró el proyecto. Tenía 19 años y no pensaba como ahora. Hoy sé que es una gran responsabilidad grabar un homenaje, así que si se va a grabar a estos grandes maestros, hay que hacerlo bien”, decía meses antes de sacar a la luz el segundo volumen, con Sony.

“Hace cinco años, no tenía más que el acordeonero, los que tocaban y un mánager –dijo Martín Elías en marzo del 2016–. Hoy somos un equipo muy grande, contratamos personas que saben de esto, promotores en cada ciudad, tenemos gente de peso para posicionar mi imagen en medios, para que me conozcan más”.

Había llegado a ser El Gran Martín Elías que auguraba su padre. Con Sony estaba terminando un nuevo álbum. “En principio, quería que se titulara ‘Alegría’ –dice Guillermo Mazorra, de Sony–. Pero no se había definido. La grabación estaba avanzada, en su mayoría ya la había cantado”.

“Alcanzó a cantarla como nunca”, dijo, compungido ante los medios, Rolando Ochoa.

La internacionalización parecía ser el paso siguiente. Pero el destino determinó otra cosa. El cantante de 26 años, padre de dos hijos, partió media hora después de su ‘show’ en Coveñas hacia Valledupar, por la troncal del Caribe. Lo acompañaban tres personas más, quienes resultaron heridas, pero no de gravedad. El accidente ocurrió a la altura del corregimiento Aguas Negras, municipio de San Onofre.

Su mánager, Juan Carlos Vega, dijo que la camioneta se volcó al tratar de esquivar una motocicleta. La Policía, en cambio, dijo que el accidente pudo deberse a exceso de velocidad y mal estado de las vías.

El cantante fue llevado a la clínica Santa María de Sincelejo. Allí falleció, a las 12:45 p. m., tras varios paros cardiorrespiratorios. La velación se hará en el parque de la Leyenda, en Valledupar. El sepelio será el lunes a las 10 a. m.

http://www.eltiempo.com/

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