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Confirmado: Trump reconoce a Jerusalén como la capital de Israel ¿Qué consecuencias puede tener esta decisión?

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El presidente de EE.UU. llama a la “calma, la tolerancia y la moderación” a todas las partes en Oriente Medio

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó hoy que su país reconoce oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel, una medida que promete generar tensiones en Oriente Medio y reducir las posibilidades de un proceso de paz entre israelíes y palestinos. “He determinado que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel”, dijo Trump en un discurso desde la sala de recepciones diplomáticas de la Casa Blanca.

En su discurso llamó hoy a la “calma, la tolerancia y la moderación” a todas las partes en Oriente Medio. “Es hora de que todas las naciones civilizadas (…) respondan a los temas que generan desacuerdo con debate, no violencia”, dijo.

El presidente de EE.UU. llama a la “calma, la tolerancia y la moderación” a todas las partes en Oriente Medio

El mandatario ha ordenado al Departamento de Estado que traslade a Jerusalén la embajada estadounidense en Israel e instruyó a su Gobierno a “contratar arquitectos” para construir una nueva embajada en Jerusalén que será “un tributo magnífico a la paz”. Según informó hoy la Casa Blanca, este traslado llevará al menos tres años porque hay que construir el edificio.

“Hay alrededor de 1.000 personas trabajando en la embajada en Tel Aviv, y no tenemos una instalación que pueda acogerlos en Jerusalén. Llevará tiempo encontrar un lugar, asegurarnos de que es seguro, diseñar una nueva embajada y construirla”, explicaba antes del anuncio una fuente, que pidió el anonimato.

“La decisión debería haberse tomado hace tiempo”

Trump afirmó este miércoles que la decisión sobre el reconocimiento de Jerusalén “debería haberse tomado hace tiempo”. “Muchos presidentes dijeron que querían hacer algo y luego no lo hicieron, quizá por falta de valentía o porque cambiaron de opinión”, dijo a los periodistas durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.

Estados Unidos se convierte así en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la urbe en 1980, la ONU llamó a la comunidad internacional a retirar sus oficinas de representación de la Ciudad Santa.

Los palestinos reclaman la parte oriental de la urbe (Jerusalén Este) como capital de su futuro Estado independiente, y han dado mucha importancia al futuro de la misma en las negociaciones de paz de las últimas décadas.

El anuncio ha generado críticas de importantes aliados árabes de Estados Unidos en la región, como Turquía, Jordania y Arabia Saudí, y las fuerzas de seguridad israelíes han debido prepararse para un posible incremento de la violencia en el país, donde las facciones palestinas han declarado “Tres Días de Ira y Rabia Popular”.

Rusia, China, Siria, Turquía y el papa Francisco expresaron su preocupación por la decisión estadounidense y las consecuencias que pueda tener en la estabilidad en la región, sumándose a otras voces manifestadas ayer, como las de Francia, Italia, la ONU y el Movimiento de Países No Alineados.

EE.UU. se convierte en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén

¿Porque es especial Jerusalén?

Se trata de una ciudad considerada sagrada por las tres grandes religiones monoteístas: judíos, cristianos y musulmanes. Desde 1948 quedó dividida en una zona este y otra oeste, donde al año siguiente el recién creado estado israelí estableció su capital, aunque ningún país la había reconocido hasta ahora (por lo que no hay embajadas extranjeras en la ciudad).

En 1967, en la Guerra de los Seis Días, los israelíes unificaron Jerusalén bajo su control.

El llamado estatus final de la ciudad ha sido uno de los puntos más delicados en años de conversaciones entre palestinos e israelíes.

Los palestinos aspiran que la capital de su futuro estado esté radicada en la parte este de la ciudad. La mayor parte de la comunidad internacional espera que el estatus de la ciudad sea definido como parte de un acuerdo que solucione el conflicto palestino-israelí.

Trump toma la polémica medida más por imposiciones de política interna que por las dinámicas de la diplomacia. De hecho, salvo Israel, los aliados regionales de Washington han advertido a la Casa Blanca que la medida pone en riesgo décadas de delicadas negociaciones.

¿Quienes critican la medida?

Todos los aliados regionales de Washington, con la excepción de Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, se anota un éxito en su política nacionalista.

La postura del gobierno israelí es que los países que no reconocen la capitalidad de Jerusalén de alguna manera debilitan la posición de Israel porque mantiene una sensación de provisionalidad en la arquitectura política de la región.

En su primera reacción tras escuchar al presidente estadounidense, Netanyahu alabó la “valentía” del mandatario al adoptar lo que describió como un “hito histórico” y afirmó que cualquier acuerdo en Medio Oriente debe aceptar que Jerusalén es la capital israelí

Pero países importantes con los que la Casa Blanca ha contado tradicionalmente para mantener el equilibrio en la región, como Egipto, Jordania, Turquía y Arabia Saudita, han desaconsejado la movida de Trump con el argumento de que dará una estocada a las negociaciones de paz.

En Europa, representantes de Francia, Alemania, Reino Unido y la Unión Europea han expresado su preocupación por las consecuencias que temen que tenga la decisión.

Incluso el papa Francisco abogó por la manutención del estatus quo para poder destrabar las negociaciones entre las partes en conflicto.

¿Qué consecuencias puede tener la decisión?

Quienes critican el anuncio, tanto fuera como dentro de EEUU, aseguran que entierra las posibilidades de reactivar los diálogos entre palestinos e israelíes porque hace que el principal promotor de esos contactos, el gobierno de EEUU, quede como muy alineado con los intereses de Israel.

Eso se suma al hecho de que el principal emisario de Trump para el manejo del tema sea su yerno Jared Kushner, cuya famila es de raíces judías y tiene vínculos amistosos con Netanyahu.

Sin embargo, según argumentó en su discurso, el presidente Trump considera que cambiar la manera de hacer las cosas puede generar resultados diferentes y oxigenar el proceso de paz, aunque no dijo de qué manera se podría lograr ese objetivo.

Trump dejó claro que el establecimiento de la embajada en Jerusalén no implica que Washington considere cerradas las posibles discusiones sobre futuros arreglos territoriales dentro de la ciudad en caso de que prosperen las negociaciones y desemboquen en un eventual Estado Palestino.

Más allá de las palabras del presidente, en lo inmediato es previsible que se vea una ola de descontento popular expresada en las calles de ciudades de mayoría musulmana y en los mismos territorios palestinos, donde algunos grupos, como Hamas, han convocado a “jornadas de rabia”.

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