
Los canadienses no deberían esperar que la vacuna COVID-19 sea una «bala de plata» que traerá un final rápido a la pandemia de coronavirus y un retorno a la normalidad, según la directora de salud pública de Canadá, Dra. Theresa Tam.
Tam utilizó su informe el martes en Ottawa para moderar las expectativas sobre la velocidad y la eficacia de una vacuna, reiterando la importancia del distanciamiento físico, la higiene adecuada de manos y el uso de máscaras, e intentó disuadir cualquier idea de que una vacuna hará que la vida vuelva a ser como era en un par de meses.
«Tendremos que manejar esta pandemia ciertamente durante el próximo año, pero estamos planeando para largo plazo de los próximos 2 o 3 años, durante los cuales la vacuna puede desempeñar un papel, pero aún no lo sabemos», afirmó la directora.

Accesibilidad y optimismo hacia la vacuna
Tam anunció también que quedan preguntas claves sobre el grado y la duración de la inmunidad que proporcionará una vacuna, la dosis que se necesitará y si evitará que las personas se infecten por completo o simplemente evitará una enfermedad grave que requiera hospitalización.
Tam advirtió que incluso una vez que una vacuna se pruebe y se considere segura y efectiva, habrán desafíos para distribuirla ampliamente entre quienes la necesiten.
«Es probable que no haya suficientes vacunas para la población, entonces habrá priorización y estamos viendo eso».