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Las elecciones alemanas auguran poco cambios en las recetas de Berlín contra la crisis

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Seguidores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) muestran su satisfacción tras los resultados de las elecciones generales en Berlín, Alemania, hoy 22 de septiembre de 2013. EFE
Seguidores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) muestran su satisfacción tras los resultados de las elecciones generales en Berlín, Alemania, hoy 22 de septiembre de 2013. EFE

Los resultados de las elecciones alemanas de hoy no permiten presagiar apenas cambios en la política europea de Berlín en los próximos cuatro años y, particularmente, en sus recetas de consolidación fiscal y reformas para salir de la crisis.

Según las últimas proyecciones del canal público ARD, la Unión de la canciller cristianodemócrata Angela Merkel obtendría el 41,7% de los votos, no lejos de la mayoría absoluta, lo que implica un rotundo espaldarazo a sus políticas, entre ellas la europea.
No obstante, la canciller va a buscar casi con toda probabilidad -en la República Federal Alemana nunca ha habido un gobierno en minoría- un socio entre las otros tres partidos que han accedido al Bundestag (cámara baja): el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Los Verdes y La Izquierda.
En su último gran mitin de campaña, ayer en Berlín, Merkel subrayó los éxitos de su gestión de la crisis y garantizó el mantenimiento de su actual política: «solidaridad, sí; pero con condiciones».
La crisis todavía no se ha superado, advirtió la canciller, y es necesario que los países del euro emprendan las reformas estructurales que Alemania ya hizo durante la primera década de este siglo, principalmente incluidas en la «Agenda 2010» del excanciller Gerhard Schröder.
Así, los ciudadanos y gobiernos de países como Grecia, Portugal, Irlanda, España o Italia no pueden esperar grandes cambios en la posición alemana ante Bruselas, aunque sí, quizá, la matización de algunas políticas concretas, dependiendo de quién acabe convirtiéndose en el socio de coalición de la canciller.
Los expertos descartan, por ejemplo, que Berlín apruebe en la tercera legislatura de Merkel una nueva flexibilización de los criterios establecidos a nivel europeo para reducir el déficit público.
De igual manera, los politólogos descartan que el nuevo gobierno de la primera economía europea transija con alguno de los modelos de mutualización de la deuda pública que se han planteado en los últimos años para atajar el repunte de los intereses que los países en crisis pagan para financiarse.
«Ni eurobonos ni emisiones de deuda conjunta», recalcó ayer Merkel en su intervención final.
Asimismo se considera improbable que Merkel vire en los próximos cuatro años y abra la mano para permitir, de alguna forma, la recapitalización directa de los bancos, un asunto de especial importancia para España pues el rescate al sector financiero se ha computado como deuda y déficit del Estado.
Berlín seguirá también tras estas elecciones controlando con extrema cautela los tiempos de la unión bancaria para lograr modelarla según su criterio, como ya ha conseguido retrasar la puesta en marcha del supervisor único y limitar el número de entidades bajo escrutinio del Banco Central Europeo (BCE).
Las novedades, si finalmente se articula un gobierno de coalición con uno de los dos partidos con los que sería factible un acuerdo programático -el SPD y Los Verdes- podrían venir por dos vías: las medidas europeas sobre crecimiento y el empleo, y la política común financiera.
Así, un nuevo gobierno de coalición podría tratar de azuzar las políticas comunes para fomentar el crecimiento y el empleo, nombradas con frecuencia en Bruselas y Berlín pero sin resultados palpables hasta la fecha, aunque no es previsible un aumento notable de las contribuciones financieras alemanas.
El siguiente Ejecutivo podría además poner un nuevo énfasis para que entre en vigor el impuesto a las transacciones financieras que aprobaron once países de la eurozona o promover una regulación bancaria más estricta.
Lo que parece más probable -e inmediato- es que mañana las bolsas europeas, con el parqué de Fráncfort a la cabeza, analizarán los resultados de estas elecciones y los expertos no descartan un cierto grado de turbulencia hasta que se forme un gobierno en Berlín, que podrían afectar a las primas de riesgo de los bonos soberanos de los países periféricos de la eurozona.

Juan Palop / Berlín, 22 sep (EFE).-

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