
Son varias las voces que han solicitado a las autoridades de Estados Unidos que detengan la ejecución de la estadounidense de origen mexicano Melissa Lucio, condenada a muerte tras ser acusada de matar a su hija de dos años, crimen que ella niega.
Lucio se convirtió en 2008 en la primera hispana en ser condenada a muerte en el estado de Texas.
Recientemente el Gobierno de Francia señaló en un comunicado que “sigue firmemente comprometido con la abolición universal de este castigo injusto, inhumano e ineficaz”.
El comunicado fue presentado por el portavoz del Ministerio de Exteriores de Francia, quien recordó que su país pide a todos los Estados que todavía aplican la pena de muerte que establezcan una moratoria con vistas a su abolición definitiva.

La ejecución de Lucio, tras ser condenada a la pena capital, está prevista en Texas el próximo 27 de abril.
Esta madre de 14 hijos fue acusada de matar a su hija de dos años, Mariah, de una paliza, aunque asegura que la niña falleció como resultado de un accidente tras caer por una escalinata larga y empinada.
Los abogados de la condenada presentaron a finales de marzo una solicitud complementaria de clemencia que incluye la petición de un nuevo juicio de la presidenta del jurado que la condenó a muerte, que mostró su desconcierto al enterarse de que había pruebas adicionales que no se presentaron al juicio.
La petición presentada a la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas y al gobernador Greg Abbott contiene una nueva declaración de Melissa Quintanilla, quien fue la presidenta del jurado que encontró culpable y condenó a muerte a Lucio.
Además, un grupo de siete legisladores de Texas visitó en días pasados en la cárcel a Lucio y rezaron junto a ella para “ayudar a evitar una injusticia irreversible”, dado que su caso ha estado plagado de irregularidades.