
“Hemos encontrado y recuperado los cuerpos de los sacerdotes jesuitas Javier Campos, Joaquín Mora y el guía turístico Pedro Palma”, explicó la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, en un video publicado en las redes sociales.

El Papa Francisco manifestó que estaba conmocionado por los asesinatos mientras las autoridades buscaban al sospechoso del asesinato.
La fiscalía estatal de Chihuahua aseveró que los tres fueron asesinados luego de que Palma se refugiara en una iglesia en la localidad de Cerocahui para protegerse de un ataque.
La oficina nombró a José Noriel Portillo Gil como sospechoso de los asesinatos y ofreció una recompensa de cinco millones de pesos, o casi 250.000 dólares, por información relacionada con su paradero.
El estado aseguró en 2018 que Portillo, quien también es el principal sospechoso del asesinato del maestro estadounidense Patrick Braxton-Andrews, estaba involucrado en el tráfico de drogas.
El fiscal general de Chihuahua, Roberto Fierro, afirmó que las autoridades también estaban buscando a dos hermanos desaparecidos que se cree fueron secuestrados por Portillo el lunes, antes de los asesinatos.
Fierro agregó que los hombres habían jugado recientemente en un partido de béisbol contra un equipo patrocinado por Portillo, que terminó en una discusión después de que el equipo de Portillo perdió. Portillo disparó el lunes a uno de los hermanos en una casa, a la que prendió fuego, informó Fierro, informaron testigos.
Fierro también confirmó que una mujer y un niño que habían sido reportados como desaparecidos estaban a salvo.