
Cientos de personas tuvieron una pizca de esperanza cuando leyeron que la ministra de Salud, Patty Hajdu, había otorgado una exención legal al paciente de cáncer de Saskatchewan, Thomas Hartle, permitiéndole usar psilocibina como complemento de la psicoterapia.
Fue la primera de varias docenas de exenciones que Hajdu otorgaría, a pacientes e incluso a algunos terapeutas, para el compuesto psicodélico en lo que comúnmente se llaman hongos mágicos. La psilocibina fue prohibida en Canadá en 1974. Ella y los hongos que la contienen siguen siendo ilegales según la Ley de Sustancias y Drogas Controladas (CDSA).
Pero la psilocibina también está, ahora, a la vanguardia de un renacimiento en la terapia psicodélica, debido en parte a la investigación persuasiva en instituciones como la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de California.
Algunos estudios revisados por pares han encontrado que la psilocibina tiene efectos antidepresivos y puede permitir que los pacientes, con la ayuda de terapeutas capacitados, confronten miedos y sentimientos que de otra manera serían demasiado traumáticos.

Los pacientes que reciben una exención generalmente toman una dosis única de cinco gramos, suficiente para inducir una experiencia psicodélica completa, junto con la terapia planificada el día antes, durante y después de la dosis.
La mayoría de las exenciones anteriores se otorgaron en cuestión de semanas, y al menos una se aprobó en un par de días, según TheraPsil. La mayoría de las 64 exenciones otorgadas hasta la fecha se emitieron el año pasado. Fueron a 45 pacientes y 19 profesionales de la salud, según Health Canada.
Pero a pesar de esto, se encuentra otro grupo de personas que aún no han podido acceder a esas exenciones para elegir su propio camino hacia la curación.
Uno de ellos es Jim Doswell. El hombre de 67 años de Victoria ha sobrevivido al cáncer de colon y al linfoma de células T. Pero vive con las secuelas de esa batalla y algunos años difíciles como negociador y asesor principal de un viceministro federal.
«Sufro de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático», confesó Doswell. «Tengo una ansiedad bastante incapacitante».
Hace dos meses, Doswell solicitó directamente a Hajdu una exención para usar psilocibina. Todavía está esperando una respuesta.
Doswell explicaba que «puedo ir por la calle en Vancouver a los dispensarios [del mercado negro] y comprar este producto». Pero, agregó, «sin el permiso de la ministra, es probable que ningún terapeuta lo ayude».
Incluso algunos que tienen una exención sienten que están haciendo algo mal. En St. John’s, un maestro que tuvo éxito dice que el sistema para aprobar las exenciones es opaco y arbitrario, lo que lo deja temeroso de revelar su nombre.
Ni Hajdu ni los portavoces de Health Canada han podido explicar por qué las aprobaciones de solicitudes se han estancado.
En una declaración reciente, Health Canada indicó que está «comprometida a revisar minuciosamente cada solicitud de exención… caso por caso, teniendo en cuenta todas las consideraciones pertinentes».
El CEO de TheraPsil, Spencer Hawkswell, esepcificó que hay un problema mayor en juego que la capacidad de una persona para usar legalmente la psilocibina.
«Una abrumadora mayoría de canadienses apoya las regulaciones para las personas que necesitan acceso a la psilocibina médica», dijo, refiriéndose a los resultados de una encuesta realizada para TheraPsil el mes pasado.
TheraPsil quiere que la psilocibina y los hongos se eliminen de la CDSA, y que se regule de manera muy similar a como lo fue el cannabis medicinal hace 20 años.