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PRENSA LIBRE, PRENSA POLITIZADA, INMIGRACION Y RECESION

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El título de hoy, un tanto aparatoso, resume algunas de las distintas fuerzas que se encuentran en juego en la actual coyuntura de la Ciudad de los Bosques.

 En efecto, la ciudad ha sido golpeada fuertemente por el retiro masivo de empresas Americanas que se han encogido de manera súbita y con angustia a causa de su creciente incapacidad para responder ante sus acreedores, accionistas, empleados e inversionistas. Todo ello generado por sus altísimos niveles de endeudamiento.

La reciente caída de la bolsa, las manifestaciones globales de incertidumbre y el súbito desplome de la confianza de inversionistas alrededor del mundo generaron en los últimos días verdaderas escenas de pánico. Pánico que han aprovechado los insaciables caza-tragedias de la prensa no gratuita de London para iniciar una verdadera campaña de terror, anunciando a diestra y siniestra que la otrora tranquila y fuerte metrópolis se ha convertido en la urbe más golpeada por la recesión en la historia reciente de la Provincia de Ontario y en la ganadora del Premio a la ciudad más golpeada por el desempleo en todo Canadá.

Nueve punto uno por ciento es la escalofriante cifra de desempleo que en sucesivas y melodramáticas  entregas viene clamando y tratando de explicar superficialmente el agente de Sunmedia en la ciudad de London. Es la manera como la prensa tradicional busca iniciar su propia campaña política en vísperas del debate electoral que culminará con la elección de los próximos miembros del Parlamento Provincial. Es una forma de obligar a asumir posiciones radicales y a generar polémica en un momento en que tal vez serían preferibles la cordura y la reflexión. Creemos que de nada le sirven a la Ciudad de London y a su recién elegido Alcalde el bullicio histérico de unos titulares sensacionalistas. Cuando los medios de comunicación pierden de vista su sagrado juramento de permanecer neutralmente en calidad de observadores al servicio de la más estricta realidad y se convierten en publicistas de su particular visión del mundo, hacen mucho más daño que beneficio. Culpables han sido en varias partes del mundo muchos inescrupulosos y mediocres periodistas por haber generado pánicos innecesarios que han culminado en verdaderas tragedias sociales. Que distinto sería si en lugar de plantear tragedias, plantearan soluciones.

Tenemos la firme convicción de que el Alcalde Joe Fontana es un hombre sereno y recio que está buscando enfrentar la pérdida masiva de empleos con acciones rápidas que puedan contrarrestar el daño causado por la recesión global.

De otro lado, miremos desde la óptica de la “Prensa étnica” cuál puede ser el efecto verdadero de la actual coyuntura económica en la vida de los miles de inmigrantes y refugiados que conforman un respetable porcentaje de la población de la Provincia de Ontario. En 2008, 53.3 por ciento de todos los inmigrantes a la Provincia llegaron  como parte del paquete conocido como “Economic Class”. En años más recientes 44.2% de los residentes o “landed immigrants” eran trabajadores especializados, de los que  30.8% llegaron como parte del paquete llamado “family class” (aquellos que vienen solicitados por algún pariente que ya es residente permanente o ciudadano Canadiense), y 10.7% llegaron como refugiados. Este último rubro ha venido consistentemente en declive desde su clímax en 2005, cuando el porcentaje de refugiados alcanzó el 15%  de la cuota total de inmigración.

¿Cuál puede ser el efecto de la ola de desempleo sobre este diverso y multifacético grupo poblacional? A falta de datos precisos, solo podemos aventurar un par de hipótesis en la esperanza de poder comprobarlas en el mediano y largo plazo. El efecto de las recesiones sobre quienes no tienen nada es prácticamente nulo. No puede perder nada quien no tiene nada. Esta se convierte entonces en una posición de privilegio en lugar de una situación de desventaja. Claramente quien ha llegado huyendo, sin un céntimo a su nombre y con todo el propósito de sobrevivir, se encuentra mucho mejor preparado anímicamente que aquel que lo ha tenido todo y ha venido consistentemente perdiendo sin que pueda hacer mayor cosa para defenderse.

En resumen, donde unos encuentran espacio para engolosinarse en la prédica de la tragedia, el melodrama y la contemplación morbosa de la desdicha ajena, otros preferimos mirar hacia las fortalezas de quienes en un momento dado buscan en su interior la fuerza necesaria para salir adelante.

Como ciudadanos de esta bella Ciudad de Bosques, invitamos a todos nuestros lectores a llenarse de ánimo positivo, de espíritu de lucha y del optimismo que siempre ha conducido a los valientes a sobrevivir todas las tormentas.

Avancemos por el sendero de la serenidad y la esperanza. London saldrá fortalecida de esta prueba ya que ese es el necesario destino de quienes asumen con entereza la adversidad.

 

 

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