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La tensión laboral de Electro-Motive Diesel y Caterpillar Inc
Cuatrocientos sesenta y cinco trabajadores ultra-especializados en el ensamblaje de locomotoras de la empresa Electro-Motive Diesel (EMD) de London, Ontario, enfrentaban al cierre de esta edición casi 15 días de clausura de operaciones impuesta por la firma dueña de la planta, el gigante corporativo Caterpillar de los Estados Unidos.
Caterpillar Inc., de los Estados Unidos, está exigiendo que sus empleados Canadienses acepten un recorte de sus salarios de más del 55%, junto con un elevado incremento de sus aportes al sistema de salud y cuidado medico y la reducción total de sus planes pensionales. Para lograr estas exigencias, la firma ha cerrado la producción en London y ha impuesto a sus empleados una situación de “lockout”, o sea el cierre de la planta.
Caterpillar posee otras dos grandes plantas en los Estados Unidos, relacionadas con la producción de locomotoras. La locación inicial de producción de la firma estaba localizada en La Grange, Illinois. Fue en esa ciudad que el fabricante originalmente desarrolló los diseños que con el tiempo condujeron a la imposición de los modelos Diesel en la mayor parte de las redes ferroviarias norteamericanas. En esa inmensa planta de La Grange, se construyeron miles de locomotoras para trenes de carga y de pasajeros tanto para redes domésticas como para la exportación.
Hoy en día la planta de London es el lugar donde se fabrica casi la totalidad de las locomotoras. Originalmente fue subsidiaria Canadiense de EMD. Luego en la década de los años 80, y viéndose enfrentada a su gigante rival, General Electric, y a una gran cantidad de competencia internacional, la empresa inició un proceso de reducción. Para principios de la década de los 90, Caterpillar movió su planta de ensamblaje de locomotoras a la planta de London, que es 75 por ciento más pequeña que la que ocupaban en ese entonces. Con ello, redujeron la fuerza laboral de La Grange de casi catorce mil quinientos empleados en 1979 a unos cuantos miles en años mas recientes. Luego, la empresa fue vendida a un grupo inversionista privado en 2005 y finalmente, en el 2009, al gigante corporativo Caterpillar. La mayor parte de planta de La Grange ha sido demolida y de allí solamente salen la ingeniería y la producción de motores empleados en el ensamblaje de locomotoras en la planta de London.
Ahora bien, cual es la situación en este momento? Hay 465 trabajadores de Electro – Motive Diesel, miembros del sindicato de trabajadores de la industria automotriz canadiense (CAW local 27), que ven seriamente amenazado su futuro y el de su familia por las alevosas maniobras del gigante corporativo estadounidense. Las imposiciones de Caterpillar atropellan las nociones de justicia, ética laboral y decencia en una nación que no acaba de digerir el alcance y la repercusión del cierre de la planta por parte de los patronos. Caterpillar ha exigido, entre otras, las siguientes concesiones:
a. Que haya una reducción en salarios y tiempo hasta por valor de 21 millones de dólares anualmente.
b. Que los empleados reduzcan los montos de sus ahorros pensionales y de retiro en 6.9 millones de dólares
c. Que los empleados se sometan a una reducción hasta del 55% en el valor de sus salarios y que renuncien a sus beneficios colectivos.
d. Que los empleados acepten la eliminación hasta de 120 horas de su vacación, y, finalmente,
e. Que renuncien a la eliminación de varios beneficios claves en materia de maternidad, salud y retiro que se habían logrado en las convenciones colectivas del pasado.
Todo esto con el fin –según el patrono- de hacer viable la operación de la planta a la luz de los acontecimientos económicos que afectan al mundo por cuenta de la recesión. Pero Caterpillar, cuyas ventas anuales se acercan a los 43 billones de dólares, es una entidad que logra utilidades extraordinarias para sus accionistas. Caterpillar es el típico “bully” corporativo. Un monstruo gigantesco que está acostumbrado a imponer condiciones, establecer reglas de juego y quitar y poner fichas en su afán sin medida de lograr sus metas en materia de utilidad, crecimiento y consolidación en el mercado. Tal como lo ha hecho en otras locaciones en Norteamérica, Caterpillar está resuelta a mantener la operación de London con ayuda de un puñado de gerentes y otros empleados no sindicalizados antes de ceder a las peticiones de los trabajadores de la línea de ensamble.
A la luz de la legislación laboral Canadiense, esto es un atropello sin precedentes. Y si los patronos de Caterpillar se salen con la suya, el futuro laboral de los empleados sindicalizados del país se verá seriamente comprometido.
Este es un momento coyuntural que afecta a todo el país. Lo que está en juego no es otra negociación sindical aislada, sino un asunto de principios a nivel internacional: O las Grandes Corporaciones de los Estados Unidos pueden venir a Canadá, establecer cuantos negocios e inversiones quieran a su antojo, imponer sus propias reglas de juego y utilizar el suelo Canadiense, esclavizando a los trabajadores Canadienses para consolidar su crecimiento y rentabilidad, o los miembros del Parlamento, los Ministros, las autoridades Federales, Provinciales y Municipales del país se ponen de pie con una sola voz y un solo objetivo común: Decirle a Caterpillar que si desean permanecer en suelo Canadiense, explotando recursos Canadienses y beneficiándose del trabajo especializado de los Canadienses, deberán observar las normas Canadienses y los principios sociales de la decencia, la justicia y el respeto por la dignidad humana que se observan en esta nación . De lo contrario, pueden irse.
Lo grave es que eso no está ocurriendo. Los miembros conservadores del parlamento federal por la ciudad de London se han limitado a expresar que esto no es asunto Federal sino algo Provincial y por consiguiente le atañe es al Partido Liberal liderado por Mr. McGuinty. Los Liberales han dicho que ojalá las partes se encuentren en la mesa de negociación, pero que no intervienen puesto que no se trata de un asunto Provincial sino de una negociación privada entre particulares. El Primer Ministro prefiere ignorar totalmente el asunto. A diferencia de los anteriores, los miembros del Parlamento Federal y Provincial del NDP que tienen asiento en representación de los electores de la ciudad de London (Irene Mathyssen y Teresa Armstrong), sí han reconocido su compromiso ético y político con la ciudadanía y han salido valientemente a defender a la gente. Lo vienen expresando claramente en todas y cada una de sus intervenciones en apoyo de los trabajadores de Electro-motive: Este no es un asunto Federal, ni Provincial, ni Municipal…es un asunto de decencia. Es un asunto de mínima responsabilidad social.
Como bien lo ha expresado otro político del NDP en London North Centre, el Latino Americano German Gutiérrez: “Lamentablemente, no tenemos en este momento histórico un Primer Ministro que esté a la altura de la circunstancia y que haga valer nuestra constitución, nuestras leyes y nuestra soberanía. El Partido Social-Conservador Canadiense está de luto y sus seguidores han quedado huérfanos. Lo que actúa en Canadá como Movimiento en el Poder es el Harperismo, una corriente impuesta por un gobernante omnímodo que no representa siquiera a quienes cándidamente lo llevaron al poder, sino a los intereses de las corporaciones extranjeras que le imponen una dirección nefasta para los intereses de nuestra patria”.
Todo parece indicar que el año que comienza será uno de grandes tensiones laborales, donde lo que está en juego no es solamente la economía, sino el carácter mismo de la Nación. Esa visión multicultural, compasiva, tolerante y respetuosa de la equidad y la justicia social típica del Canadiense se encuentra ahora en juego. Lo que parece estar por adueñarse del país es ese principio Estadounidense de la economía de guerra que con tanta desfachatez predica el billonario convertido en comentarista de televisión Kevin O’Leary: “El Dinero es el Tipo de Cambio con el que se compra la Libertad”. No podemos dejar que nuestras conciencias, nuestros hijos y nuestro futuro caigan en manos de semejantes monstruos.







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