En Colombia gano la polarización. ¿en estados unidos ganara también?

En Colombia gano la polarización. ¿en estados unidos ganara también?

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El Candidato republicano Donald Trump
El Candidato republicano Donald Trump

En lo que constituyó una de las mayores sorpresas en su convulsionada historia política reciente, Colombia se transformó el pasado 2 de octubre en el escenario de un triunfo-derrota (según el lado de la mesa en que se esté) que garantiza otras varias décadas de conflicto armado, narcotráfico, secuestro, actos de terrorismo al servicio de causas políticas y del crimen organizado, y una precipitación más profunda en el abismo de la corrupción generalizada y la impunidad total.

¿Cómo se llegó a ese estado de cosas? ¿Cómo pueden naciones como Colombia con su Plebiscito o Inglaterra con su Brexit, terminar atrapadas en una situación indeseada a partir de una invitación a “escuchar la voz soberana del pueblo?”

La respuesta es dramáticamente sencilla. En ambos casos, la voz del pueblo rugió estentóreamente en un arranque apasionado de presencia, pero nadie tenía idea de lo que estaba hablando. En Inglaterra después del voto por salir de la Unión Europea, muchos ciudadanos entre llorosos y atónitos confesaban que habían votado por el Si llevados por el despecho y que nunca calcularon que fuera a ganar la decisión de abandonar la UE. En Colombia se vieron los rostros empapados en lágrimas y las expresiones de sorpresa total cuando se comunicó el dramático NO, que se llevó la decisión por un escaso margen de votos. 6’430.604 colombianos dijeron NO al acuerdo que habían firmado el presidente Santos y las FARC, y 6’373.382 dijeron SI. En porcentajes, esto traduce 50.22% por el NO y 49.77% por el SI. Lo que esto traduce es que en Colombia muchas familias tienen a la mitad de sus miembros sentados en un lado de la sala y los restantes en el otro… Una situación verdaderamente incómoda y, como muy pronto descubrirá el país, potencialmente peligrosa.

Una de las cosas que aún no descubre el país, es que sus “expertos comentaristas”, sus “encuestólogos profesionales” y sus manipulólogos de oficio lograron llevar a la nación entera a un estado alucinado de hipocondría colectiva en el que se planteaban dos, y solamente dos soluciones para una presunta salvación del país. Una típica estratagema que acudió a una muy socorrida falacia del pensamiento crítico: presumir que solamente existen dos salidas a un problema para cuya solución se pueden ofrecer múltiples salidas.

No se trataba de SI o NO. Se trataba de estudiar qué condiciones iniciales podían resultar negociables para ambos bandos en una guerra de gobernabilidad que hasta ahora no favorece históricamente a ninguna de las dos fuerzas enfrentadas.

La negociación era entre dos ejércitos. No entre los ejércitos y sus víctimas. No era algo para ventilar en un plebiscito. Era una toma de decisiones que no tenía por qué insultar al pueblo víctima de todos los horrores de una guerra estilo Viet Nam, cuyos vencedores y vencidos salieron igualmente derrotados.

Ahora se ventila en Estados Unidos, otro escalofriante capítulo electoral, en una contienda supuestamente “democrática” que solo ha dejado dos salidas posibles:

SI Trump o NO Trump. El mundo pende de un hilo en esta decisión, pues está de por medio la estabilidad mental, racionalidad, serenidad y estructura moral del Presidente de la Nación más poderosa del Mundo.  Un Nicolás Maduro en la Casa Blanca bien puede precipitar una Tercera Guerra Mundial.

Amanecerá en noviembre y veremos…

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